Prosa fuera de servicio por afectación en Data Center por casi diez horas.

El sábado 10 de agosto terminé de comer junto con mi familia a eso de las 15:00. Después de muchos intentos y malestar, el mesero terminó informándome que había un problema con el banco, porque “ninguna tarjeta estaba pasando”. Estaba a punto de ir a mi casa por algo de efectivo o un reloj que sirviera de garantía más alta, cuando me di cuenta de que otros clientes estaban pagando con una tarjeta no tan bancaria e hice lo mismo.

Si hubiera esperado a que el problema se solucionara y entonces mi primera tarjeta volviera a funcionar, me hubieran dado las 22:49 de ese sábado. Seguro después de diez horas de caída la cuenta hubiera sido muy alta, pero la fiesta grande.

¿La causa? un downtime de energía en el Data Center de Prosa, el operador de 80% de las transacciones bancarias a través de plásticos en México, con más de 16 millones operaciones diarias.

La disponibilidad es un juego de números interesante. Dicha caída representa solo un 0.1% en el cálculo anual, pero para fines prácticos el efecto tornó la vida de millones de personas con montos que suman hasta los 16 mil millones de pesos, según cálculos de varias fuentes.

¿Cómo se evita que suceda algo así?

  • Antes:

Crear un plan de continuidad de negocio debe ser mucho más que escribir un documento. Es requerido, pero no puede ser lo único. Llevar la teoría a la práctica es la razón por la cual una caída de diez puede reducirse a cero horas, o una de 100 a diez horas. Además, la otra clave es: Probar, probar y probar.
La infraestructura debe instalarse con base al mínimo de operación requerido, por lo menos, y en un lugar que no comparta la misma lista de riesgos.

  • Durante:

Enfóquese en la ejecución de las estrategias de recuperación. Las probadas. No es momento de buscar nuevos caminos porque seguro van a salir mal si es la primera vez que los intenta.
Ejecute un plan de manejo de crisis, claro e inmediato, que contemple a todas las audiencias posibles: sus colaboradores, sus clientes, sus socios, las entidades regulatorias, todas. Pero no tenga el silencio como su primera opción.

  • Después:

Aprender y actuar consecuente y responsablemente.
El caso de Prosa será resuelto por ellos y juzgado por sus audiencias. Después de 50 años en el mercado, seguro saldrán con algunos raspones, pero ninguna herida grave. El asunto es para aquellos quienes no son Prosa: ¿pueden soportar una contingencia?

 

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Salvador Aranda

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